Un tapiz mural se puede colgar de siete maneras, desde la más discreta hasta la más provisional. La más sencilla solo requiere dos clavos, colocados dentro de la jareta pensada para la barra: una vez tensado el tapiz, no se ve nada. Después vienen la barra sobre ganchos, la barra de cortina, las tiras adhesivas, el velcro, el colgador de pósteres y el cordón tensado. La elección depende del peso del tapiz y del tipo de pared, no del estilo.
Lo primero: ¿cuánto pesa tu tapiz?
Todo parte de ahí, y es una buena noticia. Un tapiz Vent de Bohème mide 90 × 135 cm con una tela de 340 g/m²: pesa 450 g. Menos que un marco del mismo tamaño.
Eso significa que no necesitas ni tacos para cargas pesadas, ni barra reforzada, ni herramientas. Bastan dos clavos, y si no puedes clavar nada en absoluto, tres de los métodos que verás a continuación no dejan ninguna marca.
Método 1 — Dos clavos ocultos en la jareta

Los clavos se colocan dentro de la jareta, en los dos extremos: desaparecen en cuanto la tela queda tensa.
La más discreta, y la que usamos nosotros. La parte superior del tapiz termina en una jareta, es decir, un dobladillo que forma un túnel a lo largo de todo el ancho. Esta jareta está pensada para alojar una barra, pero también puede recibir perfectamente dos clavos fijados en la pared. Las cabezas desaparecen en su interior, el tapiz se tensa entre ambos y, de frente, no se ve nada: ni fijaciones, ni barra, ni ganchos. Solo el motivo.
- Clava un primer clavo (o un tornillo, según la pared) a la altura elegida.
- Marca la posición del segundo con un nivel, no a ojo: es el único paso que se nota si sale mal.
- Pasa la jareta por el primer clavo y después por el segundo.
- Tensa bien la tela entre los dos puntos antes de soltarla. Es la tensión la que mantiene la parte superior perfectamente recta; un tapiz colocado sin tensar forma ondas.
La barra sigue siendo posible, pero es opcional. Introducida en la jareta, descansa sobre los mismos clavos y da rigidez a la parte superior del tapiz. Resulta útil si tu pared es irregular o si quieres un borde totalmente recto. No se incluye: basta con un listón fino del ancho del tapiz.
Para quién: prácticamente para todo el mundo. Es el método por defecto.
Método 2 — La barra a la vista sobre dos ganchos
Aquí la barra ya no se esconde: sobresale por ambos lados y se convierte en un elemento decorativo, apoyada sobre dos ganchos atornillados a la pared.
Calcula un listón o una varilla redonda de madera de 110 cm para un tapiz de 90 cm de ancho: 10 cm de más por cada lado es la proporción que da un aspecto acabado. El roble y el nogal van bien con los motivos cálidos; el haya clara y el bambú, con los motivos gráficos.
Para quién: paredes que se pueden taladrar y ganas de que la fijación se vea.
Método 3 — La barra de cortina
El mismo principio con una barra de cortina de verdad y sus soportes. Más ancha y, sobre todo, permite deslizar el tapiz. Práctica cuando viste una pared junto a la que se pasa, o cuando oculta una puerta condenada, una estantería o un hueco.
Una barra de cortina soporta de sobra 450 g: está pensada para cortinas forradas que pesan diez veces más.
Para quién: un tapiz que quieras poder apartar.
Método 4 — Las tiras adhesivas de fijación
Los ganchos adhesivos removibles soportan, según el modelo, de 500 g a 3,5 kg. Con dos hay de sobra.
Tres condiciones para que aguanten:
- Una pared lisa y limpia: pintura satinada, azulejo, cristal, madera barnizada. Sobre una pintura mate que se desprende en polvo, un revoco o un papel pintado con textura, el adhesivo arranca el revestimiento al despegarse.
- Desengrasar con alcohol antes de colocarlos, no con un producto de limpieza doméstico, que deja una película grasa.
- Esperar una hora antes de colgar nada. El adhesivo alcanza su máxima sujeción al cabo de una hora, no de inmediato.
Para quién: pisos de alquiler y paredes que no quieres taladrar en absoluto.
Método 5 — El velcro
Una cinta autoadherente: la parte suave cosida o pegada en la parte superior del tapiz y la parte de ganchos fijada a la pared o a un listón. La tela se ajusta a la pared sin dejar hueco, como un panel tensado. Es el acabado más plano, y no se ve ninguna fijación.
Para quién: un acabado limpio, sin relieve.
Método 6 — El colgador de pósteres
Dos listones de madera que sujetan la parte superior del tapiz, colgados de un solo gancho. Se monta en dos minutos y se cambia de tapiz tan rápido como se cambia un póster.
Para quién: pruebas, cambios de temporada, habitaciones infantiles.
Método 7 — El cordón tensado
Dos clavos, o dos ganchos ya existentes, un cordón tensado entre ellos y la jareta apoyada encima. Rústico, ligero y, a menudo, lo más rápido cuando las fijaciones ya están en la pared.
Para quién: soluciones de emergencia, paredes ya taladradas, estilo taller.
Paredes de hormigón
El hormigón no perdona la improvisación, pero no presenta ninguna dificultad con la herramienta adecuada. Un clavo normal no entra: hay que taladrar.
- Taladro percutor imprescindible: un atornillador normal gira en vacío y se recalienta.
- Broca para hormigón (punta de metal duro), de 6 mm de diámetro para una fijación ligera.
- Taco universal de nailon de 6 mm, introducido a ras de la pared, y después un tornillo de cabeza plana que pueda alojarse en la jareta.
- Taladra despacio, sacando la broca de vez en cuando para evacuar el polvo.
En hormigón celular, el taco de nailon clásico no aguanta: hace falta un taco específico que se atornilla directamente en el material.
Y si taladrar el hormigón no es posible (muro de carga, conductos empotrados, piso de alquiler), los métodos 4, 5 y 6 funcionan perfectamente, siempre que la superficie sea lisa.
Paredes de pladur
Un clavo fino clavado en diagonal sostiene sin problema los 450 g de un tapiz. Si prefieres un tornillo, o si la pared ya está deteriorada en ese punto, utiliza un taco metálico de expansión (tipo Molly): taladra con el diámetro indicado en el taco, introdúcelo, expándelo y coloca el tornillo. Un tornillo clavado directamente en el pladur, en cambio, se arranca al primer tirón.
¿Y sin hacer ningún agujero?
Tres métodos, por orden de fiabilidad:
- Ganchos adhesivos removibles: la mejor relación entre sujeción y discreción. Se retiran sin dejar marca tirando de la lengüeta hacia abajo, en paralelo a la pared.
- Velcro adhesivo: sujeción excelente sobre superficie lisa, aunque más delicado de retirar.
- Barra de tensión (barra extensible a presión): se encaja entre las dos paredes de un hueco o de un vano, sin ninguna fijación. Solo funciona en un hueco.
Qué evitar: la masilla adhesiva reutilizable, que mancha las pinturas claras y cede en cuanto la habitación se calienta.
¿A qué altura colgarlo?

Encima de una cama, la parte superior del panel suele quedar a entre 15 y 25 cm del cabecero. Aquí, BOA.
- Encima de una cama: el borde inferior del tapiz, a 20-25 cm por encima del cabecero.
- Detrás de un sofá: el borde inferior del tapiz, a 20-30 cm por encima del respaldo.
- En una pared libre: el centro del motivo a la altura de los ojos, es decir, a unos 150-160 cm del suelo.
- Con techos altos: no subas el tapiz hasta el techo para «llenar». Un tapiz colocado demasiado alto corta la pared en dos y hace que la habitación parezca más pequeña.
Preguntas frecuentes
¿Cómo colgar un tapiz mural sin barra? Clavando dos clavos en la pared y pasando por ellos la jareta de la parte superior del tapiz. Las cabezas de los clavos quedan ocultas dentro de la jareta y la tela, bien tensa entre los dos puntos, cae recta. Es el método más discreto: de frente no se ve nada.
¿Cómo colgar un tapiz mural sin hacer agujeros? Con ganchos adhesivos removibles, velcro adhesivo o una barra de tensión en un hueco. La pared debe estar lisa, limpia y desengrasada, y hay que esperar una hora después de colocarlos antes de colgar el tapiz.
¿Cómo fijar un tapiz en una pared de hormigón? Taladro percutor, broca para hormigón de 6 mm, taco universal de nailon y un tornillo de cabeza plana que se aloje en la jareta. O, sin taladrar, ganchos adhesivos si el hormigón está alisado y pintado.
¿El tapiz incluye la barra? No, y no es imprescindible: bastan dos clavos en la jareta. Si quieres una, hazte con un listón o una varilla redonda de madera: del ancho del tapiz para una barra oculta, o de 110 cm para una barra a la vista que sobresalga 10 cm por cada lado.
¿Se puede colgar un tapiz del techo? Sí, con ganchos y tacos adecuados al tipo de techo, para crear un dosel sobre la cama o separar un espacio. Comprueba el tipo de soporte: un techo de placas de yeso requiere tacos de expansión.
¿Cómo conseguir que un tapiz quede bien plano? Ténsalo bien entre sus dos puntos de fijación al colgarlo y déjalo 48 h: la mayoría de las marcas de pliegue desaparecen solas. Los tapices Vent de Bohème se pueden planchar, siempre por el revés, para no aplastar el pelo del terciopelo.
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